EL MARATÓN CRISTIANO
Por Profesor Orozco 27/9/2026
Cruzar la Línea de Salida
Imagínate a un corredor que se ha preparado durante meses para correr un maratón.
Ha entrenado cada mañana, ha cuidado su alimentación, se ha comprado los tenis adecuados y ha estudiado la ruta.
Llega el día de la carrera. Se presenta muy temprano, recoge su número de competidor, se lo pone en la playera y se coloca en la línea de salida junto a otros corredores.
La gente aplaude, el ambiente se pone emocionante.
De pronto, suena el disparo de salida, pero el corredor en lugar de iniciar su carrera, levanta los brazos como si hubiera ganado y se va a sentar a la banca a comerse una torta viendo cómo los demás corren.
Suena ilógico, ¿Verdad?
Nadie se prepara tanto tiempo solo para pararse en la línea de salida y no correr.
¿Cómo se relaciona esto con el bautismo?
El bautismo es la línea de salida, no la de meta:
Muchas personas ven el bautismo como el trofeo final: "Ya me estudié la Biblia, ya me arrepentí, ya me bauticé, ¡listo, ya llegué!".
Pero en realidad, el bautismo es apenas el momento en que suena el disparo de inicio y cruzas la línea para empezar a correr la verdadera carrera de la vida cristiana.Los tenis representan los dones espirituales para el camino:
Dios no te pone en la línea de salida y te dice "a ver cómo le haces".
Cuando te bautizas y comienzas a correr, el Espíritu Santo te entrega tus "tenis de corredor" (tus dones y talentos) para que puedas avanzar con fuerza, ayudar a otros corredores que se tropiezan y mantener el ritmo en el servicio.El servicio es la carrera en sí:
Servir en la iglesia, ayudar al necesitado, enseñar, animar y compartir el amor de Dios, es el trayecto del maratón.
No corremos para ganarle a los demás, sino para completar juntos el propósito que Dios nos ha dado.
El bautismo es la hermosa fiesta donde recibes tu número de corredor y cruzas la línea de inicio; el servicio es la apasionante carrera que dura el resto de tu vida.
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