En el pensamiento moderno, libertad significa «hacer lo que yo quiera sin que nadie me mande».
Sin embargo, la Biblia afirma que el ser humano nunca es completamente autónomo porque siempre está sirviendo a algo o a alguien.
Para tener claro qué es ser libre y vivir en libertad veremos 2 puntos cruciales.
1) Entender que al ser libre no debes hacer lo que quieras.
El apóstol Pablo explica en Romanos 6:16-18 que todo ser humano sirve a algo o a alguien:
Si no sirves a Dios, terminas dominado por tus propios impulsos, adicciones, el orgullo, el miedo, el egoísmo o las expectativas del mundo. A esto la Biblia lo llama ser esclavo del pecado.
No existe la opción de estar libre de toda influencia; Siempre estamos entregando nuestro corazón y nuestras decisiones a alguna autoridad a quien obedecemos.
2) Dos tipos de amos totalmente opuestos.
Cuando la Biblia dice que pasamos de ser esclavos del pecado a ser esclavos de la justicia o de Dios, no estás cambiando un gobierno opresor por otro igual.
La diferencia está en la naturaleza del amo:
Amo 1: Si sirves al pecado como tu amo, solo obtienes orgullo, odio, egoísmo, tristeza, dolor, maldad, crueldad, etc., y como fin, la condenación eterna en el lago de fuego.
Amo 2: Si sirves a Dios como tu amo, obtienes amor, alegría, paz, paciencia, bondad, fidelidad, etc., y como fin, la vida eterna junto con tu Creador.
Como puedes notar, al servir a Dios como tu único amo en lugar de servir al pecado, tendrás una vida llena de paz y alegría, y al final, vivirás por toda la eternidad.